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viernes, 28 de mayo de 2010

NERTERA (NERTERA GRANADENSIS)


Esta planta perenne y rastrera produce drupas de color anaranjado brillante, parecidas a abalorios, que aparecen a finales del otoño. Esta pequeña y vistosa especie queda muy bien en arreglos mixtos. Su delicado follaje forma masas compactas de pequeñas hojas y contrasta con la infinidad de diminutas flores de color blanco verdoso que aparecen a principios del verano, seguidas por los frutos decorativos, que a menudo se mantienen durante unos dos meses. Cultívela en un recipiente poco profundo, donde su sistema radicular no se sienta agobiado por el exceso de tierra, y colóquela en algún sitio donde pueda disfrutar de sus diminutos detalles.
Esta planta soporta temperaturas de hasta 10º C, y prefiere condiciones más frescas en invierno. Si la temperatura supera los 15º C, proporciónele ventilación, pero siempre sin corrientes de aire. Un calor excesivo puede repercutir adversamente en la formación de frutos.
Aunque soporta un poco de sombra, la mejor producción de frutos se consigue tras pasar una temporada en un lugar con buena luz indirecta.
Riéguela abundantemente y espere a que la superficie de la tierra se seque entre un riego y el siguiente. Procure que los tallos y las hojas no se mojen, ya que podrían pudrirse. Las plantas adultas necesitan mucho agua durante el verano.
No requiere humedad adicional, y le desagrada tener las hojas húmedas.
En verano, añada un poco de fertilizante entre dos riegos consecutivos; como se transplanta una vez al año, es muy conveniente que el sustrato esté bien abonado a fin de que la planta siga creciendo.
Divida la planta cada primavera. Los ejemplares adultos de nertera adquieren un aspecto bastante desgarbado. Utilice un sustrato con buen drenaje. También puede tratarla como una plana anual.
Introduzca grava fina de horticultor debajo del follaje para impedir el exceso de humedad y evitar que se pudra.

martes, 25 de mayo de 2010

ATRAPAMOSCAS (DIONAEA MUSCIPULA)


El atrapamoscas es una planta perenne que se desarrolla en forma de roseta. Esta planta insectívora es buena para el principiante, pero asegúrese de que compra una cultivada en casa, pues en su entorno natural la especie está amenazada. La roseta se compone de seis o más hojas, que presentan los bordes del limbo laciniados. La trampa de la planta radica en los “párpados” cuyo interior es de color rosado, con tres cerditas excitables: el mecanismo se activa cuando un insecto se posa sobre la hoja y toca una de estas cerdas. Inmediatamente la hoja se cierra y el insecto capturado es digerido por las enzimas que secretan multitud de pequeñas glándulas. Cada trampa captura unas cuatro víctimas antes de morir. A finales de la primavera aparecen las características florecillas blancas en la parte superior de la planta; esto hace que se reduzca la posibilidad de que se coman los polinizadores.
En invierno, el atrapamoscas no tolera condiciones de excesivo calor. Resiste temperaturas casi heladas: si la mantiene a un mínimo de 3º C sobrevivirá el período de reposo invernal. Si la temperatura excede los 10º C, obtendrá especimenes pobres, pues las temperaturas frescas son esenciales para el letargo. Las semillas germinan a temperaturas entre 21 y 26º C.
Sitúela casi todo el año en un lugar en el que reciba abundante iluminación directa: gire la maceta de vez en cuando para que le dé el sol por todos lados y así obtener un crecimiento uniforme. La trampa adquirirá un tono rojo intenso si crece con buena luz. En verano es conveniente protegerla de la luz directa demasiado intensa.
Esta especie no plantea problemas especiales a la hora de regar. Durante la estación de crecimiento, sumerja la maceta en un recipiente con agua blanda libre de cal.
El riego le proporcionará al atrapamoscas casi toda la humedad que necesita. Si la temperatura supera la recomendada, ponga la planta en un lugar ventilado, pero a salvo de las corrientes de aire. Esta planta requiere un ambiente húmedo, por lo que no es aconsejable cultivarla en viviendas con calefacción.
Estas plantas obtienen el abono de sus presas. No abone nunca las plantas carnívoras, pues se les puede estropear la raíz, deformar las hojas o incluso provocar la muerte.
Transplante cada dos o tres primaveras, o cuando haya crecido mucho: utilice una maceta mediana y una mezcla a partes iguales de turba con musgo y arena gruesa. No utilice una mezcla de tierra, pues las necesidades de la planta son muy específicas.
La turba rubia (“sphagnum”), extendida sobre la tierra, contribuirá a mantener un alto grado de humedad, y en ella germinarán las semillas.

lunes, 17 de mayo de 2010

BANANERO COMÚN (MUSA x PARADISIACA)

Las grandes proporciones de la familia de los bananeros los convierten en plantas para ambientes espaciosos. Incluso en la variedad enana (Musa x paradisiaca “Dwarf Cavendish”) alcanza los 2 metros de altura, pero ésta tiene la ventaja de producir frutos (y flores) con más facilidad que las otras variedades. Las flores son de un amarillo sucio con manchas púrpuras y aparecen entre brácteas rojizas, en el extremo de un tallo colgante. Cuando las flores se marchitan, caen las brácteas y aparecen los frutos, curvados hacia arriba.
La temperatura invernal no debe ser inferior a los 18º C. El calor estival es aceptable, pero la planta necesitará ventilación si la temperatura supera los 21º C.
Esta planta tolera una amplia gama de niveles de luz, desde el pleno sol hasta la semisombra. Sin embargo, la intensa luz del mediodía en verano puede quemar las hojas jóvenes.
Una planta bien desarrollada necesita mucha agua durante toda la estación de crecimiento. Riéguela abundantemente cuando observe que los 4 centímetros superiores de la tierra se han quedado secos. Asegúrese asimismo de que los niveles inferiores permanecen siempre húmedos.
Coloque la maceta sobre una bandeja con arcilla expandida. Recuerde eliminar periódicamente las algas que se forman. Durante la estación de crecimiento, cuando haga calor, pulverice a menudo las hojas con agua, pero compruebe que estén secas antes de ponerlas al sol.
Abone esta planta cada 2 o 3 semanas, durante la época de crecimiento, con un fertilizante especial para plantas ornamentales.
En los ejemplares de mayor tamaño será siempre preferible que sustituya la capa superior de tierra por tierra fresca. Transplante los ejemplares más pequeños en primavera y, si se trata de ejemplares jóvenes, dos veces al año. Utilice tierra de marga con buen drenaje, que contenga humus incorporado. Emplee abonos orgánicos esterilizados, que por tanto no transmiten enfermedades.
Las hojas de esta planta parecen robustas, pero se desgarran fácilmente con los golpes o si el aire es demasiado seco. Límpielas pasando un paño húmedo por la superficie, mientras las sujeta por debajo con la palma de la otra mano. No utilice sustancias abrillantadoras.